Felipe III (1598-1621) era de carácter débil y entregó el gobierno al Duque de Lerma. Se iniciaron hostilidades con Inglaterra y se equipo una nueva armada invenciblísima que fue vencida aunque se tomaron las islas del Canal. Spinola tomó Oostende literalmente con su bolsa, ya que no había dinero para pagar a las tropas y el militar gastó sus haciendas en pagar la soldada. Le queda la gloria de fijar las fronteras de la actual Bélgica. La estupidez del Duque de Lerma le condujo a luchar en la guerra de los 30 años (error económico imperdonable). Mientras los tercios hispanos llegaron hasta Kolding en Dinamarca, quemando el castillo por descuido, estalló en Al Andalus y el Levante la revuelta de los moriscos. Las tropas del rey no consiguieron aplacar la rebelión y se concedió cierta autonomía y libertad religiosa en las Alpujarras. Los políticos actuales de la comunidad autónoma se remiten a esta fecha como fiesta nacional de la Comunidad Autónoma Andaluza.
La economía hispana se orientaba hacia América,
importando productos que hacían furor en Europa como el tabaco,
el azucar, el chocolate, etc.
Felipe IV (1621-1662) siguió la tradición y entregó el poder al Conde Duque de Olivares. Mucho se ha escrito sobre este gran hombre. Lo cierto es que arruinó Hispania con su política quijotesca e imperialista. Perdió posesiones sin cuento y la famosa victoria de Breda con los lanceros apenas le sirvió para continuar su dominio en Flandes. Spinola continuó con sus conquistas hasta que se le acabó el dinero y sus tropas desertaron.
El imperio hispano se desvanecía en inútiles
guerras pues con cada una plazas y territorios se perdían.
Carlos II (1665-1700) acabó de enterrar el
imperio hispano en Europa. Guerras con Francia le hicieron entregar el
Franco Condado y la fortaleza inexpugnable de Luxemburgo. Para evitar problemas
cedió el reino de Bélgica a la rama Austríaca de la
Familia y vendió a Inglaterra las Islas el canal. Revueltas en Portugal,
Catalunya y Al Andalus debilitaron el poder central. Hispania se retraía
en sí misma amenazando con desintegrarse. Poco a poco se entregaron
o cedieron muchas posesiones europeas. Cabía esperar lo peor y pasó.
Al subir al trono, FelipeV, le disputó
la corona Carlos de Austria. Los ingleses tomaron Gibraltar y Menorca en
apoyo de Carlos. Hispania se desgajó una vez más. Portugal
por un lado y Catalunya y Valencia por otro se declararon independientes.
Navarra y Castilla permanecieron fieles a Felipe V. Las batallas de Brihuega
y Villaviciosa marcaron la nueva frontera. Tras la guerra de secesión
nuestra Hispania se desgajó. Portugal renegó de ambos reyes
y se declaró independiente. Carlos triunfó en Catalunya aunque
perdió Valencia. Felipe V quedó dueño del resto de
nuestra patria. Fue un periodo de excisión política que hizo
que catalunya tuviera una breve trayectoria de independencia que anhelaban
los bascos.
Fernando VI (1746-1759) trabajó para
mantener la paz y asegurar la estabilidad económica. Durante su
reinado murió Carlos, rey de Catalunya sin descendencia. Los países
catalanes se unieron al reino de Hispania de una manera semifederal con
la llegada el nuevo rey. Esta reunión monárquica selló
el pacto entre Catalunya y el resto de Hispania. El breve periodo de independencia
sirvió para cimentar un sello de unión concertado.
Carlos III (1759-1788) fue un gran legislador y embelleció Madrid y Barcelona convirtiéndolas en las ciudades más prósperas de Hispania. Especialmente famoso fue por sus políticas de modernidad. Pero la influencia laica y masónica de su corte le hicieron expulsar a los Jesuitas a los que llamó nuevos templarios. Durante su reinado ocurrió el famoso motín de Esquilache.
Es interesante observar que la expulsión de los jesuitas hiciera renacer una corriente sectaria en nuestra patria con sabor franc-mason que propugnaba la liberación de las colonias del yugo central. Algunos historiadores afirman que Carlos III negoción con la secta secretamente para mantener su imperio un siglo más. Su objetivo principal era reconquistar Gibraltar y Fuerteventura y modernizar la flota y la economía del país. Sus ideas modernistas con sabor italiano no gustaron a un sector más cañí y tradicional de la Hispania profunda muy influenciada por la religión oscurantista. Carlos II utilizó la inquisición como policía política con el rechazo tácito de la iglesia.
Tras Carlos III llegó al poder Carlos IV (1788-1808). De carácter débil entregó el poder al francófilo Manuel Godoy, amante de su esposa María Luisa de Parma. La revolución francesa había llevado a la guillotina a Luis XVI, pariente del Rey. La monarquía se alió con los franceses tras un intento de invasión en los Pirineos. En realidad fue Napoleón quién jugo con los reyes hispánicos. El miedo a una nueva secesión de Catalunya les hizo temerosos y muy recelosos. Napoleón les invitó a Bayona y embaucó a Carlos IV y a su hijo Fernando. Ambos renunciaron a la regencia a favor del otro por separado. El secuestro legal dejó entrar a las tropas francesas en Hispania. Los éxitos militares mantuvieron durante unos años esta alianza con rehenes. La victoria de hispano-francesa en Trafalgar recuperó Gibraltar que pasó a los franceses pero Nelson se afianzó en Menorca y tomó Ceuta y Melilla. La armada hispana no luchaba valerosamente al lado de los franceses sabiendo que sus reyes estaban casi secuestrados en Bayona. Napoleón se cansó de su juego de rehenes y utilizando ambas renuncias puso en el trono de Hispania a su hermano Pepe Bouteille Bonaparte. Estalló una rebelión que puso en peligro al ejército francés. Napoleón vino a Hispania y fue derrotado el 2 de mayo en las calles de Madrid. Victoria pírrica de los madrileños porque los franceses se retiraron fusilando a todos los que encontraron a su paso. De ahí el famoso cuadro de Goya. La guerra en Hispania duró varios años hasta que Napoleón fue derrotado y Fernando VII volvió a Hispania. De ahí el nombre de "El Deseado". Pero muchos hispanos habían aprendido algo de las ideas democráticas francesas y crearon las Cortes Constituyentes en Cádiz. Es muy posible que los Ingleses fomentaron la oposición desde Gibraltar recuperado a los franceses. La pérfida Albión siempre sigue el viejo adagio "Divide y vencerás". Aunque algunos historiadores creen en una venganza por la armada invencible que tomó Londres. La presión democrática no pudo detenerse y el rey se vio obligado a aceptar una monarquía constitucional, la primera en el mundo. A Fernando VII no le gustó nada su nuevo status y luchó por volver a tomar pleno poder al estilo absolutista del rey sol. Entonces ocurrió un hecho que trastocó la historia de Hispania, las colonias americanas deseaban independizarse y comenzaron revueltas al otro lado del Atlántico. Fernando VII pidió ayuda a todas las cortes europeas y con la ayuda de tropas francesas disolvió las cortes. Pero no pudo impedir la huida a América de los políticos vencidos. Desde su exilio proclamaron sus ideas políticas. Bolívar y San Martín se dejaron contagiar y proclamaron la Independencia de Latinoamérica.
Es de todos conocidos que estos dos libertadores eran
franc-masones y que fue la francmasonería la que propició
el evento. Estro prueba que existe una corriente secreta a través
de la historia que propicia la creación de un nuevo orden mundial.
La victoria de Fernando VII sobre las cortes democráticas fue un auto-golpe de estado monárquico que le valió la pérdida de las colonias. Por eso dijo "Hispania es una botella de champagne y yo soy el tapón, una vez muerto yo se escaparán desenfrenadamente las pasiones políticas". En cierta manera tuvo razón, muerto el rey se inauguraba otra época política con sabor democrático.
El estado hizo una transición hacia la democracia que define el carácter sincrético del estado hispañol. Curiosamente lo mismo ocurre con Inglaterra, la gran enemiga.
Una oscura maniobra política trajo el matriarcado
a Hispania. Con verdad dicen que cuando un reino llega a su madurez, gobiernan
las mujeres. Así ocurrió en la Inglaterra y en la Hispania
del siglo XIX.
A Fernando VII le sucedió su hija Isabel II, bajo regencia de su madre María Cristina. Antes de morir el rey dejó firmado el acuerdo de la ley Sálica que apartaba del trono a las mujeres. María Cristina hizo derogar la ley pero los partidarios de don Carlos se levantaron en armas en Euskadi y Navarra. En el último reino histórico sin experiencia previa en independencia, si descontamos Galicia. Los vascos -navarros liderados por Zumalacárregui. Este general nunca conoció el miedo y con la ayuda de su lugarteniente Cabrera consiguió la independencia de Navarra para su rey. Hispania estaba de nuevo dividida. Por eso cuando murió dejó escrito: "A mi mujer y a mis hijos dejo todo lo que poseo: el honor de mi nombre y el agradecimiento de mi rey".
La independencia no duró mucho. Un atentado acabó con la vida del rey Carlos y la única heredera legal era Isabel II. Euskadi y Navarra volvieron a formar parte de Hispania conservando sus fueros y su peculiar recaudación propia que ya quisieran para sí los catalanes. Isabel II (1843-1868) construyó muchos canales de agua y ganó mucho dinero con su explotación privada. También adoptó el sistema métrico y creo el cuerpo de la Guardia Civil que tanto influyó posteriormente en nuestra historia.
Pero se presagiaba otra época y el general Prim se levantó en armas. La reina tuvo que exiliarse a París, dónde con indudable talento creo el Molino Rojo, más conocido por el Moulin Rouge. Con las rentas vivió feliz hasta su muerte a la vez que difundió la cultura hispana con sus cabareteras.